11.11.2010

La Primera Flor..., 40 años después



Hace aproximadamente dos años, me sentí de alguna manera responsable, o mejor dicho autor intelectual en complicidad con Carlitos Mariño, del delito de que esta tremenda banda rockera ensenadense de los 70, volviera al ruedo. En posteos de 2 años atrás encontraremos data de ellos. Ellos después de una muy buena presentación en el Taetro Municipal de Ensenada, nos generaron muchas expectativas, aunque luego se separasen, pero no hace mucho volvieron silenciosamente a juntarse y ensayar. Hoy la sorpresa me la dio Jorgito Cantoni, el baterista de La Primera Flor, que me trajo como obsequio el disco que lograron grabar y que me parece estupendo, en ese estilo que combinan el rock, el blues y el candombe, eso que ellos llaman el rockandombe, un estilo muy de la Ensenada de Barragán, donde la impronta caboverdeana fue muy fuerte, combinándose con el rock que emergía allá en los setenta en esta región portuaria.

Les recomiendo conseguirse el disco, escribiéndole a laprimeraflor@hotmail.com

4.03.2010

"Guitarras contra la Guerra"" 2 Notas a Billy Bond, realizadas por la Revista JV (1967)

UN PERSONAJE FUERA DE SERIE QUE PODRÍA HABER SALIDO DE LA PELÍCULA "HELP!

“¡Hola! ¿Cómo viene la mano?". Billy Bond saluda siempre con esa frase. Puede ser que la mano venga "de arriba y con fuerza" (signo de que las cosas marchan bien) o "de abajo y liviana" (signo de todo lo contrario). Pero a los cinco minutos de hablar con él las palabras ya no funcionan como todos los días. "Hacete un venite hasta el ensayo. Vas a ver qué misterioso viene". Y sin embargo no hay problemas para entenderse. El mundo de Billy se comunica, es cariñoso, original, enseguida conquista. Es un mundo donde cualquiera (por lo menos cualquier JV) se siente cómodo.

— ¿Cuáles son las cosas que más querés, Billy?
— John Lennon, Paul McCartney, Ray Charles, los pantalones "bondi", las milanesas a la napolitana. Todo lo moderno.
— ¿Qué tienen de moderno las milanesas a la napolitana?
— Bueno, ¡pobre de vos si llegan a ser antiguas!
— ¿Cómo son los pantalones "bondi"?
— Los que uso ahora: ajustados hasta pasar la rodilla y muy anchos abajo, acampanados. Es una mano que vino de Londres.
— ¿Cómo es lo moderno? ¿Cómo lo reconocés?
— Muy fácil. Es todo lo que sea ir para adelante y crear cosas nuevas.
— ¿A las cosas viejas hay que destruirlas?
— No, hay que restaurarlas, como a los cuadros. Tienen que dar paso a las cosas nuevas y admitirlas, pero también tienen su valor.
Además, no hay que dejarse confundir por la época. Ahí lo tenés a Gardel, por ejemplo. Es moderno, tiene un swing bárbaro. ¿No lo escuchaste nunca a Gardel?


Además de los pantalones "bondi", Billy tiene puesta una camisa verde brillante y en el reloj usa el famoso "cinturino" gigante, la correa anchísima que ahora está en onda. Interrumpe el diálogo para "hacerse un venite" hasta donde ensayan "Los Maquis", su cuarteto acompañante. Entonces se convierte en todos los instrumentos. Salta de la guitarra eléctrica a la guitarra criolla, tararea, marca el ritmo de la batería con las manos y los pies, hace los ruidos más raros y gráficos. "Bum-da dao", "bam-bam-bam", "un, dos, tres, cuatro, yeah” “poum-poum-poum”. Después vuelve. Sonriendo, bien educado, al parecer nada "rebelde".

— ¿Cuáles son las cosas que te resultan más difíciles de hacer?
— Levantarme temprano. Bailar. Las reuniones de familia. Vestirme como todo el mundo.
— ¿Qué es lo que más recordás de tu infancia?
— Una pelota gigante que se me cayó al mar cuando venía de Italia a los cinco años (juro que es cierto).
— ¿Es verdad que una vez te teñiste el pelo para parecerte a Elvis Presley?
— Sí. Total, nadie podía darse cuenta. Porque ¿quién se va a teñir el pelo de negro? Únicamente un loco.
— ¿Qué es lo que más récordás del mes pasado?
— Que en Brasil una piba me hizo apagar el cigarrillo en una carpeta donde tenía nada menos que una foto de Roberto Carlos. Y conste que decir allá Roberto Carlos es como decir "Brasil" a secas.
— ¿Los brasileños no te quisieron comer cuando te oyeron cantar en español las cosas de é!?
— Al contrario, los chicos trataban de cantar como yo y les causaba mucha gracia la pronunciación. Considerando que no me conocían, fue un éxito completo. Me haré otro venite dentro de un par de meses para actuar en Sao Paulo en el show de Edoardo Araujo.
— ¿Tenes auto?
— ¿Y a vos cómo te gustaría que lo tuviera?
— Se dice que te vas a comprar uno y lo vas a pintar como Los Beatles.
— Estoy por tener un Mercedes sport con grandes faros. Pero solamente le voy a pintar dos grandes escudos pop en las puertas.
— Háceme un inventario de tu vestuario.
— Tres pares de botas de taco alto (dos de media caña y uno de vaqueras). Un traje militar tipo Mao. Un traje de chaqueta larga de diez botones y pantalones "bondi". Otros dos pantalones "bondi". Un piyama y dieciocho camisas de colores.
— ¿Qué pensás del último LP de Los Beatles?
— Viva John Lennon.
— Decí algo más.
— "Cuando tenga 64 años".
— ¿Fumas mucho?
— Sí, cuando fumo.
— ¿Bebés mucho?
— Sólo coca-cola y naranjada.
— ¿Cuál es tu personaje de historietas favorito?
— El primo inventor del Pato Donald.
— Hablanos de la bomba que está por explotar en la plaza en cuanto la banda pase.
— ¿Me querés hacer un colaborando para que me compren el disco? Bueno, así se llama tema que traje de Brasil y que en este momento voy a grabar. Según dice la letra, "la bomba es la guerra, miseria y destrucción", y eso está de acuerdo con la mano en la que estoy ahora. Fíjate lo que dice en mi viola: "Guitarras contra la guerra".
— ¿Lo copiaste de tus paisanos italianos?
— Sí. Acá no hay guerra, pero esto es como una especie de vacuna. La juventud del mundo está en esta campaña, y yo también lo estoy.
— ¿Crees que las canciones pueden cambiar el mundo?
— No del todo, pero sí mejorarlo.

La grabación empieza y nos batimos en retirada. Ahora sí que" la bomba de la plaza está por explotar en cualquier momento. Pero por suerte en forma de hit musical.


Quien no conoce a Billy Bond no sabe sin duda lo que es la franqueza, la sinceridad: Sentado ante nuestra mesa de trabajo en conversación amena y sin protocolo, fuimos penetrando en su mundo, no el rebelde y desprejuiciado sino en el auténtico, el de la humildad, el del trabajo, el de la sencillez.
Billy Bond no es un novato, le llevó años imponer su estilo, brindándose con toda el alma por conseguirlo y a fe que lo ha logrado. Es de los pioneros, de los que debían jugarse en la calle, o ante el público de un teatro para imponer una nueva modalidad. Una modalidad que de ningún modo era rebeldía para con la sociedad, sino una forma de vivir, de sentir, de brindarse y realizarse por su propia determinación. Pero no nos pongamos serios que el motivo de esta nota es el de dar un pantallazo sobre sus actividades, tal como sus "fans" lo solicitan. Mucha televisión, Escala Musical en Canal 11, Galanterías en el 9, pero lo que demuestra su popularidad, es que en estos momentos en un teleteatro, (Con Venganza), también en Canal 9, Emilio Ariño encarna a Billy Bond e incluso canta uno de sus temas. Para el disco, su último hit, "Judy disfrazada en la calle" que indica su constante renovación, esta alcanza también a su acompañamiento que está compuesto ahora de ocho músicos, cuatro más que antes. El equipo amplificador, los micrófonos y parte del decorado con que actúa son suyos, montar su espectáculo cuesta en estos momentos alrededor de $ 1.500.000 lo que da una idea de la importancia de sus presentaciones. ¡Adelante Billy! Sigue así, que más que tus triunfos lo que te admiramos es la lealtad que tienes contigo.

2.16.2010

Cultura pop y cultura rock

Pareciera que con el transcurso de los años, hubiera términos que cambian de sentido. Hoy hablar del pop, para un rockero suena de alguna forma, bastante peyorativo, pero esto no era así en la década del sesenta. Es verdad que hasta aquí hemos hablado de la cultura rock como un movimiento contracultural que cuestionaba muchos de los cimientos del sistema, pero no habíamos ahondado en el impacto de la cultura pop como emergente principal sin el cual la anterior no hubiera sido posible. Vamos a hacer una salvedad necesaria y enunciar que lo que se denominaba cultura pop en verdad no tenía nada que ver con lo que hoy se denomina así, es decir que el pop no era el mainstream. En aquel tiempo no hablábamos de este último sino de lo comercial y lo complaciente, pero esto no era equiparable a lo que se denominaba pop. Las concepciones culturales nunca son ajenas a los contextos sociopolíticos. Esto pareciera una obviedad pero vale la pena subrayarlo. El cuestionamiento al establishment realizado por los jóvenes de los sesenta y los setenta, no era solamente un hecho subjetivo, sino que se expresaba como una realidad concreta y tangible, donde la revolución, en sentido amplio, era un paradigma bastante generalizado, y donde las masas comenzaban a tener un protagonismo privilegiado. En el tiempo que nos separa puedo percibir que muchos habíamos hecho de las masas, nuestro dios, y esto no poseía solamente un correlato político sino también una impronta muy fuerte en la cultura popular, y en todo un desarrollo de una tendencia estética que cuestionaba a la cultura de las elites. En el tiempo también pude evaluar que los adoradores de las masas éramos también algo así como una elite, pero de nuevo tipo, una elite que quería cambiar el mundo. Repitiendo que la cultura pop no era el mainstream, podríamos afirmar que era de alguna forma su opuesto. Para definir este fenómeno surgido principalmente en los sesenta, debemos partir de varios elementos a partir de los cuales fue posible, para yuxtaponerlos, realizar un patchwork, una almazuela, que no debe ser ordenada dogmáticamente, ya que de los que estamos hablando de dogmático tenía muy poco. Como elementos a tener en cuenta debemos referirnos a la cultura popular y/o de masas, al pop-art, a las grandes revueltas masivas de aquel tiempo como fueron el mayo francés, el otoño caliente italiano, la revolución cultural china, el movimiento pacifista de los EEUU, el cordobazo argentino, etc. De alguna forma el surgimiento de la cultura pop era el resultado predicho por Walter Benjamin, en la década del 30, al referirse al desarrollo de las fuerzas productivas y a la obra de arte en la era de la reproductibilidad técnica. Benjamin a partir de vislumbrar la reproducción al infinito de una obra de arte, desprendía que esta estaba condenada a su desaparición como tal. La obra de arte era la producción de una elite y su lugar en la sociedad era completamente limitado, pero su implosión produciría una liberación de sus componentes que se expandiría en lo social, creando nuevas estéticas alejadas de los sitios convencionales donde el arte se exponía, y de donde a su vez adquiría su estatus. Para ser más precisos, si la obra de arte estaba circunscripta a un reducido sitio poligonal cerrado, como lo es un cuadro o un museo, su estallido produciría su expansión a todos los esquineros de la trama social, haciendo que los elementos estéticos aparezcan ahí donde antes no se los había tenido en cuenta. La cultura pop era un emergente multifacético, multidisciplinario en un momento donde el componente de masas estaba sujeto a una radicalización constante. El rock, el soul, el reggae eran el resultado del surgimiento de esta cultura pop, y en este sentido obviamente no se restringían a ser exclusivamente simples géneros musicales, y se articulaban a diferentes expresiones estéticas al igual como lo había hecho el Pop Art. Sin dudas que la cultura del rock va a alcanzar algunos elementos particulares que son los que le van a dar autonomía, pero no hay que desconocer de donde surgió. Uno de los elementos principales por los cuales vale hacer la distinción es sin dudas saber que sin psicodelia no hay rock, y por otro lugar tener en cuenta que en momentos de reflujo revolucionario al pop se lo fagocita el sistema y que la cultura rock en este sentido debe mantener su independencia, cosa que no es del todo obvia, ya que también hay rock que se vuelve parte del mainstream y pierde su esencia. La cultura pop si de alguna forma tuvo algún resurgimiento tendríamos que afirmar que en nuestro país a partir de diciembre de 2001, se produjeron experiencias muy interesantes de recuperación de espacios públicos y de construcción de centros culturales que reavivaron la llama de esta cultura de combinar diferentes disciplinas y hacer de la calle, el ámbito preponderante, pero como habíamos dicho anteriormente todo esto depende principalmente de la sensibilidad y el humor social, y del entroncamiento de ciertas vanguardias estéticas con lo popular, en momentos históricos muy precisos.

2.07.2010

Algunas precisiones

Si entendemos al rock no como un simple género musical, y a su surgimiento no como la aplicación genérica de cualquier movimiento musical creado como mercancía, por la maquinaria discográfica, y por lo tanto sujeto a ser envasado y extendido en el mercado. Si entendemos al rock como una cultura, una filosofía, una actitud crítica ante el mundo y una manera diferente de entender la vida, si lo entendemos de esa manera, su historia debe ser coherente con su esencia, y no hacerla como si se tratara de una mercancía más, como si lo fueron muchos estilos complacientes, que no perduraron mucho más allá del tiempo en el cual surgieron.
En este sentido expuesto, el rock, su historia, es la de un movimiento contracultural múltiple que emergía a mediados de los 60, y que si bien podía haber muchos factores comunes, lo emergente en el Río de La Plata contaba con particularidades tanto autónomas como obvias, en contraposición a lo que se desarrollaba en este sentido en el hemisferio norte. Nosotros contábamos con particularidades propias no sólo en aquel presente, sino también en nuestro pasado, con una historia tanto política como cultural muy diferente y obviamente con una perspectiva de futuro distinta.
La historia del rock como una mercancía, podría tener en cuenta lo expuesto solamente como un telón de fondo, pero no como lo principal. Esta historia privilegia el nombre de los grupos musicales, sus discografías, sus grandes actuaciones, es decir todo lo relacionado a la mercantilización del rock. Creo que no son datos para subestimar, pero escribir una historia del rock desde su propia visión, considero que es otra cosa, que tal vez se parezca mucho más a una antropología cultural de aquel movimiento.
La historia del rock incluye a sus mitos, a los que estaban por detrás de la escena, pero sobre todo a todo un espectro de manifestaciones culturales ajenas a la música misma, pero que confluían en una sola totalidad.

1.23.2010

PR

Patricio Rey, o Palmiro Reyna o como quiera que lo llamen, en verdad nunca fue más que su nombre de combate. Su verdadera identidad era extremadamente clandestina, como correspondía necesariamente a una época donde sacar la cabeza, era casi equiparable a ser decapitado. Tal vez aquel tiempo ya pasó y hoy nuestro personaje podría revelar quien era verdaderamente, o para ser más precisos, quienes eran, porque no era sólo uno.

Tal vez eso nos quieran hacer creer, diciéndonos que el mundo cambió demasiado y que aquellas viejas mañas como ser clandestino, hoy pasaron a ser piezas de museo. Seguramente el mundo cambió, pero no creo que tanto como para que nuestro personaje, las personas que lo encarnaron, abandonen la clandestinidad, y solamente creo que debiera ser conocido por quienes realmente comprenden el porqué de su existencia. Ser artífice del rock en aquel tiempo de los setenta, era estar haciendo la revolución, con la complejidad propia de estar haciéndola en el Río de La Plata, donde los aparatos represivos estaban muy aceitados para exterminar no solamente a las organizaciones revolucionarias armadas sino a cualquier expresión que se manifieste como contracultural. El Blues del terror azul, o Adonde está la libertad, o temas similares, que hubieron bastantes, marcan una diferencia abismal entre la movida local del rock con la del hemisferio norte.
PR era capaz de refugiarse en la frontera, y vivir ahí como pez en el agua, conviviendo en el circuito de los brujos, aprendiendo de ellos un conocimiento bastante importante sobre la utilización de yuyos medicinales, pero también realizar experiencias no ordinarias con hongos alucinógenos, al mejor estilo de lo que nos describe Castaneda en las Enseñanzas de Don Juan.
Pero PR esporádicamente regresaba a la ciudad organizaba un evento e inmediatamente volvía a las sombras.
El era de los que se la sabían todas, típico personaje rioplatense que pelaba el peine del bolsillo de atrás del pantalón, se peinaba y encaraba a una minita.
El nombre de combate no era cualquier nombre sino uno que se utilizaba como gastada, como burla, a alguien que aparentemente, sí se llamaba así y que en realidad era un grasa, o un mersa como le decíamos en aquel entonces. Incluso por lo que parece el que se llamaba así era un músico de cumbia sesentista, con el pelo largo y teñido que tocaba en el viejo Rancho de Goma de la 122 entre 60 y 61, enfrente del bosque, que era un pequeño antro de trampa, en un tiempo donde no existían los empresarios bailanteros.