4.11.2012

Saludo intergaláctico


Corrían los primeros días de marzo de 2002. Hacía poco más de una semana que con varios amigos y vecinos, habíamos recuperado un viejo club barrial de Berisso, para ponerlo en marcha como un espacio abierto, con un fin principalmente cultural. Había muchas ideas dando vuelta y con un lugar como ese era posible llevarlas adelante, y eso es lo que en el “Honor y Patria” fundado en agosto del ‘45 se sigue haciendo hasta la actualidad.

Por aquellos días se acercó Nancy Geymonat, con la intención de realizar algunos talleres en el club, entre ellos: artesanías y velas. Nancy me comentó que su compañero seguramente se interesaría en hacer muchas cosas en el lugar, y cuando le pregunté quién era, me respondió: Jorge Pinchevsky. Ni le pregunté qué quería hacer, sino que desde ya podía hacerlo. Nancy me respondió que Pin nos esperaba en su programa de radio por FM Difusión, al otro día, y ahí fui lleno de entusiasmo. Caminando hacia la emisora recordaba a aquel violinista de la Cofradía y de la Pesada de Billy Bond, a quien había visto y escuchado allá por los primeros ’70, incontables veces.

En la radio, Pin me dijo hablemos al aire, y que ahí le cuente la idea y el proyecto que teníamos. Eran esos raptos horizontalistas de un viejo anarco hippie formado en la contracultura, y como esa onda me iba, aunque no fuera idéntica a la mía, acepté el juego. Luego de relatarle lo que ya estábamos haciendo, y responderle algunas preguntas, Pin se comprometió al aire, en participar de la movida del club.

Al otro día junto a Nancy se arrimaron, y les presenté a otros de los integrantes. Allí el violinista, agasajó a todos con su saludo intergaláctico, que consistía en dar la mano de una forma diferente, incluyéndonos de hecho en su constelación. El comandante intergaláctico ya era parte también del proyecto.

Comenzó a dar clases de violín, guitarra, bajo y canto. La mayoría de los pibes del barrio se sumaron a sus talleres, y ya proyectaban grandes bandas de rock.

Recuerdo que en su primera clase enseñaba a interpretar con la guitarra aquel legendario tema de Tanguito: Amor de Primavera, una muy bella composición realizada en dos tonos. Pin no solamente enseñaba música, sino que también les hablaba a los pibes sobre la cultura del rock, y eso era un plus que hacía diferencia.

Se nos ocurrió realizar todos los viernes por la noche, un ciclo de charlas sobre la historia del rock argentino. Ahí Pin contaba historias de los primeros tiempos, pasaba música y también tocaba el violín. Lamentablemente no hay registros de todo aquello, ya que hoy sería un material impagable. Pin tampoco tenía precio, aunque por aquellos tiempos viviera con mucho menos de lo justo, aislado en Berisso, de un movimiento que tras casi cuarenta años de existencia por aquel entonces, no pudo dejar de reconocerlo tras su inesperada partida.

Para nosotros era un genio al alcance de la mano, en la cotidianeidad, y como tampoco contábamos con recursos, ya que lo nuestro era a puro pulmón, siempre nos quedó alguna deuda pendiente, más en lo simbólico que en lo económico propiamente dicho. El club era propiamente autónomo, no dependíamos de nadie, cosa que nos acercaba más a los grupos piqueteros de entonces que a cualquier gestión estatal. Este espíritu también lo atraía más al comandante, y cuando le hablaba a gente que se acercaba les decía que estábamos construyendo poder popular, y relataba cuando con los demás integrantes de la pesada del rock, asiduamente concurrían a la parroquia del Padre Mugica en la Villa 31, y se ponían a zapar.

3.20.2012

“Búsqueda” progresiva y sinfónica, allá por el ‘78 en La Plata


Si bien en la primer mitad de la década del ’70, las principales influencias para las bandas locales fueron el hard rock de Zeppelin, Deep Purple o Black Sabbath, para la segunda mitad, la llegada al país del rock progresivo y sinfónico fue decisiva para la conformación de no pocas agrupaciones. Fue así que Yes, Genesis o King Crimson se convirtieron en referentes ineludibles, y La Plata no fue una excepción al respecto.

Casi olvidada, Búsqueda fue una banda extremadamente singular, que llegó a grabar su único disco en el ’78 para el sello CBS Columbia, bajo la dirección artística de Carlos Dattoli.

Integrada por Jorge Fernández Molina, su idicutible líder, en guitarra, mellotron, piano, órgano y voz, Alfredo Muñoz en bajo, Tomás Loidi, en guitarra acústica y voz, Daniel Carrizo en batería, y el “Conejo” Ricardo Renaldi en sintetizadores, Búsqueda dejaría plasmada una muy bella placa, donde alrededor de hermosas baladas, desplegaban todo su arsenal progresivo y sinfónico. Para los críticos de entonces pareció que lo que más importaba era lo pobre de la tapa del LP, y no la aceitada y exquisita confección de sus producciones. Cabe resaltar que hay un tema en el disco que sale de lo común, y es “Muñeco a cuerda”, que además de ser bastante corto, no llega al minuto, es interpretado por Adrián Mercado, guitarrista invitado para tal fin, y a la vez hijo del gran guitarrista platense Domingo Mercado.

Si bien el grupo no volvió a grabar otro larga duración, ellos siguieron por algún tiempo más con algunos cambios en su formación. El bajista Néstor Madrid, quien había sido integrante de Senda y Los Redonditos de Ricota, reemplazaría a Alfredo Muñoz, Guillermo “Memo” Manso que venía de Sol de Barro, se incorporaría como primera guitarra, complementando a Tomi Loidi, mientras que Fernández Molina se abocaría estrictamente a los teclados, ante el alejamiento del Conejo Renaldi.

El grupo descollaba por su tono baladístico con arreglos propios del rock progresivo y sinfónico, pero en sus actuaciones en vivo, cuando llegaba la hora de la zapada, emergía todo lo poderoso de una banda de rock, donde en su base, el hard también era parte de sus influencias.

2.29.2012

Sol de Barro- Rock experimental desde Berisso

“Venimos del barro pero vamos al Sol” o “Necesitamos hacer un Sol del barro” son aproximaciones al nombre de aquella primigenia banda de rock experimental surgida en Berisso por los años setenta. Así lo expresaba Guillermo Manso, “Memo”, cuando me comentaba el origen del grupo. Una aspiración hacia la perfección, y una visión diferente a la que imponía o sigue imponiendo el “caretaje” y la mediocridad.

El 25 de noviembre de 1970 debutaba en el Cine Victoria de Berisso, el Zappa Trío, integrado por Memo en guitarra, Eduardo Manso en bajo y el “Bochi” Antonelli en batería, este último hoy muy reconocido por su labor como sonidista. Ellos hacían free rock, de igual forma como existía el free jazz, el trío metía una pequeña base, para luego imbuirse en la improvisación.

No duró demasiado este trío y Memo constituiría al poco tiempo Sol de Barro, junto a “Saturno” Distéfano en bajo y “Caíto” Geréz en batería. Desde sus inicios las influencias musicales del grupo fueron las mejores: Emerson, Lake & Palmer; Yes; Genesis; Mahavishnu Orchestra. Sus temas fueron siempre instrumentales: “Con la música era suficiente para la expresión”, ésta debía crear cierto clima y la vez hacer compatibles los distintos procesos internos de los músicos como de sus espectadores.

La primera presentación fue en Paxas, un sótano ubicado en 51 entre 10 y 11. Allí compartieron escenario junto a la Cofradía de la Flor Solar, e inmediatamente se presentaron en el programa radial “Persuasivo” conducido por Carlos Mariño, que se emitía por LS11 Radio Provincia. Sol de Barro así comenzaba a rodar todo su rock experimental en la región, e incluso ensayaban en el Pasaje Rodrigo, junto a las proto Redonditos de Ricota, y la banda de jazz rock latino que llevaba el nombre de Salsa Caliente.

Luego el grupo fue experimentando algunos cambios en su formación, Eduardo Manso reemplazó a Satur en el bajo, y también se incorporó otro bajista que hacía de suplente que era Román Báez. Por problemas de estudio, Caíto era suplido a veces por Néstor Gómez “Bujía” en la bata, hoy trabajando como músico en Marbella. Se incorporó Luis Santucci en la ejecución de flauta y violín. Eduardo Manso refiriéndose a la experiencia de Sol de Barro, comentaba que una gran falencia siempre fue la ausencia de un tecladista estable, y mucho más por las influencias del grupo. Fue así que por poco tiempo pasó por el grupo Dante Anzolini, quien hoy es un eximio director de orquesta sinfónica y que en la actualidad es el primer director invitado de la Opera de Linz (Austria). En su lugar se incorporó luego Eduardo Dragowsky.

Sol de Barro fue uno de los grupos estables que hacían su presentación en los Lozanazos, muy conocidos por ser donde debutaran Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Era costumbre que el agrupamiento de Berisso fuera el que cerrara cualquier recital en el Lozano, y la razón principal era que ellos aparecían como los con más ensayo para hacerlo.

Ya en tiempos difíciles por el hecho de la represión Sol de Barro, se iban a presentar en el mismo teatro en un espectáculo de música y poesía junto a Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez, pero la policía desbarató el evento, que había sido ideado por Carlos Mariño. En compensación luego realizaron otro similar con cómicos de la época como Juan Carlos Mezza, Néstor Basurto y Mario Clavel, que no resultaba tan peligroso como el anterior.

De esta forma Sol de Barro desplegaba fundamentalmente sus actuaciones en el Lozano, sin poder llegar a grabar. El grupo prosiguió hasta casi los ochenta, para luego dispersarse, mientras que algunos de sus integrantes emigraron hacia Europa.

Los hermanos Manso cuentan que la inspiración ya se respiraba en su hogar. Memo recuerda que su padre el actor Víctor Manso, se reunía con otros pares a repasar textos, entre quienes estaban Federico Luppi, Lito Cruz y Gustavo Zuleta. Y por otra parte la madre de Memo y Eduardo, Dora Roldán es una reconocida cantante de tango siempre ligada al mundo de la cultura.

12.01.2011

Carlitos Mariño, entre Persuasivo y Patricio Rey. Pasado y presente del rock platense


Carlitos todavía no había hecho la colimba, tenía apenas 18 años, cuando encontró el momento justo para hacer lo que nadie aún documentó, ni patentó. Persuasivo fue el primer programa radial de rock de toda la América Indiolatina, allá por el año ´67, y la emisora fue LS11 Radio Provincia. A pesar de la dictadura iniciada en 1966, la ciudad de La Plata ya comenzaba a generar mucho sedimento contracultural, del cual uno se siente parte, pero sabiendo que indudablemente existían los pioneros y los adelantados, que aún siendo muy jóvenes ya encendían la mecha de los que algunos años después fue una movida extremadamente “grossa”, tanto en lo político como en lo cultural.
Hijo de un dibujante gráfico, Carlitos desde pequeño recibió toda una impronta, que cuando comenzaron a arribar a este margen de la ribera rioplatense, las primeras producciones del rock, para él ello no fue indiferente, y quiso propagarlo a través del sonido radial, y fue ahí donde Persuasivo tomó forma.
Discos inéditos de Deep Purple o de Procol Harum, se escuchaban al aire pero también presentaciones de grupos de la región, que tocaban en vivo en los estudios.
Pero como diría Carlitos Mariño, en aquel tiempo hablábamos de la cultura pop, esa que no reducía la expresión artística a un solo ámbito, sino que la cosa era llegar con ello en diferentes planos a distintos sitios. En 1972, junto a su colega Edgardo Rassio organizan el 1er Festival Persuasivo de la Música Progresiva, en el teatro Martín Fierro, ubicado en los márgenes del lago del bosque platense, y también organizar en algunos lugares, sesiones gratuitas para escuchar música.
Carlitos era, aún lo sigue siendo alguien sumamente multifacético, locutor de radio, productor y operador, fotógrafo, camarógrafo, sonidista, organizador de eventos y a la vez alguien comprometido con lo social. Fue alguien que militó en los últimos tiempos, con gran fuerza la aprobación de la Ley de Medios. De él se pueden escuchar anécdotas diversas, como cuando siendo allá por los setenta, camarógrafo de Canal 2, le ajustó el sonido a José Feliciano, quien le contará su pasión por el rock latino que hacían Carlos Santana, y su hermano Jorge en el grupo Malo, con quienes Feliciano se juntaba a tocar informalmente; o también de Carlitos se puede escuchar cuando, tuvo que exprimir relaciones, para sacarlos de la comisaría a varios integrantes de la Pesada de Billy Bond para que puedan tocar en Atenas, en un recital que tenía fecha y que había sido organizado por él. La tía de Carlitos era una madama que tenía un cabaret en 1 y 62, y su amante era un uniformado de peso, que le hizo la pata para sacarlos del calabozo. Probablemente el famoso Puticlub, haya sido aquel cabaret, donde un día a la semana se hacía rocanrol, donde tocaban según Carlos, músicos tránsfugas como Migoya y Madrid que venían de Senda y luego fueron parte ocasional de los Redondos, o el Topo Rodríguez de Idea de Ensenada.
En el ´73 comenzarían organizados por Mariño, los recitales del Lozano, verdaderos íconos del under platense, y fue unos tres años después que en ese lugar tocarían por primera vez Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, como teloneros del berissense trío Sol de Barro, donde militaban los hermanos Memo y Eduardo Manso.
Cuando los Redondos en 1978 viajan a Salta, para hacer aquella histórica presentación el bar El Polaco, Carlitos sería el sonidista, y casi alma mater del grupo, que perdió desgraciadamente en la vuelta a quien fuera su primera guitarra de entonces, Ricardo Meyer, y que uno puede escuchar en la grabación que anda circulando por la red, fraseando con la viola, un tremendo riff en Maldición va ser un día hermoso.
Mariño posteriormente, en tiempos más difíciles, se replegó en pequeños antros como el que tenía en Berisso a una cuadra de Montevideo y 13, para el lado del monte, donde funcionaba el Club Victoria y posteriormente Candombe en 6, muy cerca de Plaza Italia. Cuando en 1982 muchos músicos de rock acceden a ser partícipes de aquel gran festival por Malvinas, Carlitos creyó que esa era la muerte del rock, y en Candombe se celebró el velatorio, metiéndose el mismo dentro de un sarcófago.
Este legendario personaje de la escena del rock platense, no es alguien que se quede dormido, hace vida de topos, y en cualquier momento irrumpe, aunque nunca deje de lado sus grandes pasiones como son el rock y la radio.

11.29.2011

Don Cornelio y la Zona

Una vitrola agogó, tocando y tocando, pozo guerrillero irascible, bombardeando bombardeando. 

Eran mediados de los ochenta y tal vez lo que alguna vez se había llamado rock, ya no era igual, no era lo mismo, casi no quedaban rastros contraculturales y lo underground parecía haber descendido muchos más metros debajo de la superficie, de lo que hubiera sido normal. La banda de Don Cornelio por ese tiempo entraba en la Zona. 

En la Maniac Mansion, el meteorito púrpura se estrella en tierra y con malvada inteligencia es capaz de hipnotizar a los personajes, pero también de destruir la lúgubre casona. La Zona (Stalker) es un sitio posapocalíptico donde un meteorito había arrasado lo que quedaba de una civilización extraterrestre, y donde un cerco militar impedía la entrada de cualquier visitante, ya que quien ahí entraba no salía más, y tal vez porque la Zona, tenía la capacidad de hacer cumplir los más oscuros deseos de quien allí incursionara. Don Cornelio entró en la Zona, con un rock de estilo grunge muy marcado, y diferenciado de lo complaciente de la música de los ochenta. 

Lugarteniente cabizbajo, doctor en medicinas, experimentando cuerpos, comidos por escarabajos, un anaquel con escalpelos sin sangre, y dentaduras postizas arriba: tazas de te chino, una azucarera misionera, un pericuerpo de luz, es el cuadro de coruro, que murió duro y no pudo evitar el pavor. 

La metáfora de Don Cornelio examinando el pozo guerrillero, y bombardeado, era realmente significativa, y tal vez escalofriante. Una vitrola agogó, tocando y tocando, pozo guerrillero irascible, bombardeando bombardeando.

11.27.2011

The Power to the Soul


Hoy cumpliría 69 años y ya hace más de 40 que es un mito. James Marshall Hendrix falleció a los 27 igual que Robert Johnson, aquel bluesman que muchos años antes había hecho un supuesto pacto con el demonio.
Mi historia con el blues y con el rock comenzó cuando a los 16 años escuché a nuestro trío Manal, y digo nuestro porque a ellos les debemos que el blues haya entrado al Río de la Plata, y nos haya abierto a conocer lo que sucedía en otros lugares, ya desde hacía bastante tiempo, con esta melodía atrapante.
Fue ahí donde uno pudo conocer a John Mayall, a Cream, a Fleetwood Mac, a Ten Years After, a Canned Heat, y a este genio zurdo que empuñaba su viola Fender de una forma milagrosa. Por aquel tiempo recuerdo que dudábamos entre quien era mejor, como si se tratara de una competencia, en la ejecución del instrumento de seis cuerdas, si era Eric Clapton o era el negro Jimi. Era la época del vinilo, y además donde no llegaban a esta parte del mundo todas las producciones que uno hubiera querido, sino solamente algunas que nos apurábamos por adquirir. Banda de Gitanos fue una de mis grandes adquisiciones, ese tremendo recital en vivo donde Hendrix mostraba no sólo talento con la guitarra sino principalmente por crear una atmósfera cargada de soul, plagada de ritmo y color. A mi particularmente me pasa que hay músicas que las escucho en color, y con Jimi Hendrix siempre me sucedió eso.
Woodstock ´69 en su versión fílmica debe haber sido algo que los de mi generación vimos muchísimas veces, y ahí cuando uno podía ver y escuchar a este genio de la guitarra, casi sobre el final de la película, los sonidos que sacaba del instrumento rayaban con el delirio.
Sin dudas Hendrix constituye una marca, de las más significativas, de un tiempo que ya de por sí, fue tremendamente singular, y tal vez irrepetible.

11.09.2011

Robert Johnson y el diablo, entre el 27 y el cruce de caminos



"I went down to the crossroads, fell down on my knees.
I went down to the crossroads, fell down on my knees.
Asked the Lord above for mercy, "Save me if you please."


De tanta casualidad reiterando el estribillo, de tanto repetirse una cifra, las cosas pierden su razón azarosa y se convierten en emblemas causales, y en señales de que algo que está más allá de nosotros, va tornándose cercano sin perder su halo mítico, y por qué no su existencia mágica.

En una seguidilla casi fatídica que se extendió por dos años precisos, fallecieron Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison, el primero el 3 de julio del ´69 mientras que el último el mismo día, pero de 1971. El común denominador fue que todos ellos tenían 27 años, convirtiéndose esa edad en una marca del ocaso casi sacrificial de talentosos músicos del rock y del blues. Muchos años después a la misma edad fallecieron Kurt Cobain y recientemente la vocalista Amy Winehouse.

Allá por el año ´71 me había comprado un álbum de los Stones que no recuerdo ahora como le habían traducido el título, pero que en el original lleva el nombre de Get Yer Ya-Ya's Out! The Rolling Stones in Concert, un disco espectacular de la banda en vivo, donde se notaba mucho la influencia de su nuevo y blusero guitarrista Mick Taylor, quien reemplazaría a Brian Jones, con apenas 18 años y que provenía de los legendarios Bluesbreakers de John Mayall. Mucho rocanrol, pero en un momento irrumpía la voz de Mick Jagger entonando un viejo blues de nombre Love in Vain, que sorprendía gratamente. Ese tema era un clásico del género y su autor había sido el legendario Robert Johnson, tal vez uno de los más grandes emblemas míticos de la música que naciera en el delta del Mississippi, y justamente hablar de él es lo que me propongo habiendo hablado de los fatídicos 27, ya que el bluesman también había caído casi trágicamente a esa edad.

Robert Johnson había nacido en 1911 en el pueblo de Hazlehurst, y a los 20 años radicado en Robinsonville, escuchaba a los intérpretes de blues más conocidos de entonces como eran Son House, Willie Brown y Charley Patton, y también se animaba a emularlos, aunque nadie tuviera para con él demasiada consideración, y fue así que un día tomo su guitarra y se alejó para dedicarse a recorrer distintos poblados, para tocar en las esquinas, pasando la gorra, y con más suerte en los bares o en los honky- tonks cercanos a las plantaciones de algodón.

Dos años después regresó a Robinsonville, y ya no era el mismo, se había convertido en un guitarrista inigualable que con las cuerdas bajas marcaba un walking bass hipnótico y le agregaba el slide con el que daba la sensación de que la guitarra gimiera. Nadie podía creerlo y fue así que comenzaron las diversas conjeturas, como que había tomado clase de algún eximio intérprete del instrumento de seis cuedas, pero la que cobró más fuerzas fue sin dudas aquella que decía que Robert había pactado con el demonio, en un cruce de caminos. En ese cruce y donde los caminos se cortan había que llevar la guitarra y estar en el sitio preciso antes de la medianoche, y tocar algo, “Un hombre grande y negro irá hasta allí, cogerá tu guitarra y tocará para ti, hará sonar tu canción y te devolverá la guitarra” haciendo que el aprendiz sepa todo lo que necesita para tocar.

Solamente hay dos fotos y 29 canciones de Robert Johnson, y hasta algunos dudan de que haya existido. La leyenda cuenta que murió envenenado por el dueño de la taberna donde tocaba, ya que éste suponía que Johnson mantenía relaciones con su mujer, y por esta razón le convidó con una botella whisky impregnada de estricnina. Tenía 27 años…

4.14.2011

El Comandante Intergaláctico y su violín mágico

Recomendamos este nuevo programa radial en homenaje a Jorge Pinchevsky que va todos los viernes por Radio Difusión de Berisso, donde Pin también realizara programas radiales.

11.11.2010

La Primera Flor..., 40 años después



Hace aproximadamente dos años, me sentí de alguna manera responsable, o mejor dicho autor intelectual en complicidad con Carlitos Mariño, del delito de que esta tremenda banda rockera ensenadense de los 70, volviera al ruedo. En posteos de 2 años atrás encontraremos data de ellos. Ellos después de una muy buena presentación en el Taetro Municipal de Ensenada, nos generaron muchas expectativas, aunque luego se separasen, pero no hace mucho volvieron silenciosamente a juntarse y ensayar. Hoy la sorpresa me la dio Jorgito Cantoni, el baterista de La Primera Flor, que me trajo como obsequio el disco que lograron grabar y que me parece estupendo, en ese estilo que combinan el rock, el blues y el candombe, eso que ellos llaman el rockandombe, un estilo muy de la Ensenada de Barragán, donde la impronta caboverdeana fue muy fuerte, combinándose con el rock que emergía allá en los setenta en esta región portuaria.

Les recomiendo conseguirse el disco, escribiéndole a laprimeraflor@hotmail.com

4.03.2010

"Guitarras contra la Guerra"" 2 Notas a Billy Bond, realizadas por la Revista JV (1967)

UN PERSONAJE FUERA DE SERIE QUE PODRÍA HABER SALIDO DE LA PELÍCULA "HELP!

“¡Hola! ¿Cómo viene la mano?". Billy Bond saluda siempre con esa frase. Puede ser que la mano venga "de arriba y con fuerza" (signo de que las cosas marchan bien) o "de abajo y liviana" (signo de todo lo contrario). Pero a los cinco minutos de hablar con él las palabras ya no funcionan como todos los días. "Hacete un venite hasta el ensayo. Vas a ver qué misterioso viene". Y sin embargo no hay problemas para entenderse. El mundo de Billy se comunica, es cariñoso, original, enseguida conquista. Es un mundo donde cualquiera (por lo menos cualquier JV) se siente cómodo.

— ¿Cuáles son las cosas que más querés, Billy?
— John Lennon, Paul McCartney, Ray Charles, los pantalones "bondi", las milanesas a la napolitana. Todo lo moderno.
— ¿Qué tienen de moderno las milanesas a la napolitana?
— Bueno, ¡pobre de vos si llegan a ser antiguas!
— ¿Cómo son los pantalones "bondi"?
— Los que uso ahora: ajustados hasta pasar la rodilla y muy anchos abajo, acampanados. Es una mano que vino de Londres.
— ¿Cómo es lo moderno? ¿Cómo lo reconocés?
— Muy fácil. Es todo lo que sea ir para adelante y crear cosas nuevas.
— ¿A las cosas viejas hay que destruirlas?
— No, hay que restaurarlas, como a los cuadros. Tienen que dar paso a las cosas nuevas y admitirlas, pero también tienen su valor.
Además, no hay que dejarse confundir por la época. Ahí lo tenés a Gardel, por ejemplo. Es moderno, tiene un swing bárbaro. ¿No lo escuchaste nunca a Gardel?


Además de los pantalones "bondi", Billy tiene puesta una camisa verde brillante y en el reloj usa el famoso "cinturino" gigante, la correa anchísima que ahora está en onda. Interrumpe el diálogo para "hacerse un venite" hasta donde ensayan "Los Maquis", su cuarteto acompañante. Entonces se convierte en todos los instrumentos. Salta de la guitarra eléctrica a la guitarra criolla, tararea, marca el ritmo de la batería con las manos y los pies, hace los ruidos más raros y gráficos. "Bum-da dao", "bam-bam-bam", "un, dos, tres, cuatro, yeah” “poum-poum-poum”. Después vuelve. Sonriendo, bien educado, al parecer nada "rebelde".

— ¿Cuáles son las cosas que te resultan más difíciles de hacer?
— Levantarme temprano. Bailar. Las reuniones de familia. Vestirme como todo el mundo.
— ¿Qué es lo que más recordás de tu infancia?
— Una pelota gigante que se me cayó al mar cuando venía de Italia a los cinco años (juro que es cierto).
— ¿Es verdad que una vez te teñiste el pelo para parecerte a Elvis Presley?
— Sí. Total, nadie podía darse cuenta. Porque ¿quién se va a teñir el pelo de negro? Únicamente un loco.
— ¿Qué es lo que más récordás del mes pasado?
— Que en Brasil una piba me hizo apagar el cigarrillo en una carpeta donde tenía nada menos que una foto de Roberto Carlos. Y conste que decir allá Roberto Carlos es como decir "Brasil" a secas.
— ¿Los brasileños no te quisieron comer cuando te oyeron cantar en español las cosas de é!?
— Al contrario, los chicos trataban de cantar como yo y les causaba mucha gracia la pronunciación. Considerando que no me conocían, fue un éxito completo. Me haré otro venite dentro de un par de meses para actuar en Sao Paulo en el show de Edoardo Araujo.
— ¿Tenes auto?
— ¿Y a vos cómo te gustaría que lo tuviera?
— Se dice que te vas a comprar uno y lo vas a pintar como Los Beatles.
— Estoy por tener un Mercedes sport con grandes faros. Pero solamente le voy a pintar dos grandes escudos pop en las puertas.
— Háceme un inventario de tu vestuario.
— Tres pares de botas de taco alto (dos de media caña y uno de vaqueras). Un traje militar tipo Mao. Un traje de chaqueta larga de diez botones y pantalones "bondi". Otros dos pantalones "bondi". Un piyama y dieciocho camisas de colores.
— ¿Qué pensás del último LP de Los Beatles?
— Viva John Lennon.
— Decí algo más.
— "Cuando tenga 64 años".
— ¿Fumas mucho?
— Sí, cuando fumo.
— ¿Bebés mucho?
— Sólo coca-cola y naranjada.
— ¿Cuál es tu personaje de historietas favorito?
— El primo inventor del Pato Donald.
— Hablanos de la bomba que está por explotar en la plaza en cuanto la banda pase.
— ¿Me querés hacer un colaborando para que me compren el disco? Bueno, así se llama tema que traje de Brasil y que en este momento voy a grabar. Según dice la letra, "la bomba es la guerra, miseria y destrucción", y eso está de acuerdo con la mano en la que estoy ahora. Fíjate lo que dice en mi viola: "Guitarras contra la guerra".
— ¿Lo copiaste de tus paisanos italianos?
— Sí. Acá no hay guerra, pero esto es como una especie de vacuna. La juventud del mundo está en esta campaña, y yo también lo estoy.
— ¿Crees que las canciones pueden cambiar el mundo?
— No del todo, pero sí mejorarlo.

La grabación empieza y nos batimos en retirada. Ahora sí que" la bomba de la plaza está por explotar en cualquier momento. Pero por suerte en forma de hit musical.


Quien no conoce a Billy Bond no sabe sin duda lo que es la franqueza, la sinceridad: Sentado ante nuestra mesa de trabajo en conversación amena y sin protocolo, fuimos penetrando en su mundo, no el rebelde y desprejuiciado sino en el auténtico, el de la humildad, el del trabajo, el de la sencillez.
Billy Bond no es un novato, le llevó años imponer su estilo, brindándose con toda el alma por conseguirlo y a fe que lo ha logrado. Es de los pioneros, de los que debían jugarse en la calle, o ante el público de un teatro para imponer una nueva modalidad. Una modalidad que de ningún modo era rebeldía para con la sociedad, sino una forma de vivir, de sentir, de brindarse y realizarse por su propia determinación. Pero no nos pongamos serios que el motivo de esta nota es el de dar un pantallazo sobre sus actividades, tal como sus "fans" lo solicitan. Mucha televisión, Escala Musical en Canal 11, Galanterías en el 9, pero lo que demuestra su popularidad, es que en estos momentos en un teleteatro, (Con Venganza), también en Canal 9, Emilio Ariño encarna a Billy Bond e incluso canta uno de sus temas. Para el disco, su último hit, "Judy disfrazada en la calle" que indica su constante renovación, esta alcanza también a su acompañamiento que está compuesto ahora de ocho músicos, cuatro más que antes. El equipo amplificador, los micrófonos y parte del decorado con que actúa son suyos, montar su espectáculo cuesta en estos momentos alrededor de $ 1.500.000 lo que da una idea de la importancia de sus presentaciones. ¡Adelante Billy! Sigue así, que más que tus triunfos lo que te admiramos es la lealtad que tienes contigo.

2.16.2010

Cultura pop y cultura rock

Pareciera que con el transcurso de los años, hubiera términos que cambian de sentido. Hoy hablar del pop, para un rockero suena de alguna forma, bastante peyorativo, pero esto no era así en la década del sesenta. Es verdad que hasta aquí hemos hablado de la cultura rock como un movimiento contracultural que cuestionaba muchos de los cimientos del sistema, pero no habíamos ahondado en el impacto de la cultura pop como emergente principal sin el cual la anterior no hubiera sido posible. Vamos a hacer una salvedad necesaria y enunciar que lo que se denominaba cultura pop en verdad no tenía nada que ver con lo que hoy se denomina así, es decir que el pop no era el mainstream. En aquel tiempo no hablábamos de este último sino de lo comercial y lo complaciente, pero esto no era equiparable a lo que se denominaba pop. Las concepciones culturales nunca son ajenas a los contextos sociopolíticos. Esto pareciera una obviedad pero vale la pena subrayarlo. El cuestionamiento al establishment realizado por los jóvenes de los sesenta y los setenta, no era solamente un hecho subjetivo, sino que se expresaba como una realidad concreta y tangible, donde la revolución, en sentido amplio, era un paradigma bastante generalizado, y donde las masas comenzaban a tener un protagonismo privilegiado. En el tiempo que nos separa puedo percibir que muchos habíamos hecho de las masas, nuestro dios, y esto no poseía solamente un correlato político sino también una impronta muy fuerte en la cultura popular, y en todo un desarrollo de una tendencia estética que cuestionaba a la cultura de las elites. En el tiempo también pude evaluar que los adoradores de las masas éramos también algo así como una elite, pero de nuevo tipo, una elite que quería cambiar el mundo. Repitiendo que la cultura pop no era el mainstream, podríamos afirmar que era de alguna forma su opuesto. Para definir este fenómeno surgido principalmente en los sesenta, debemos partir de varios elementos a partir de los cuales fue posible, para yuxtaponerlos, realizar un patchwork, una almazuela, que no debe ser ordenada dogmáticamente, ya que de los que estamos hablando de dogmático tenía muy poco. Como elementos a tener en cuenta debemos referirnos a la cultura popular y/o de masas, al pop-art, a las grandes revueltas masivas de aquel tiempo como fueron el mayo francés, el otoño caliente italiano, la revolución cultural china, el movimiento pacifista de los EEUU, el cordobazo argentino, etc. De alguna forma el surgimiento de la cultura pop era el resultado predicho por Walter Benjamin, en la década del 30, al referirse al desarrollo de las fuerzas productivas y a la obra de arte en la era de la reproductibilidad técnica. Benjamin a partir de vislumbrar la reproducción al infinito de una obra de arte, desprendía que esta estaba condenada a su desaparición como tal. La obra de arte era la producción de una elite y su lugar en la sociedad era completamente limitado, pero su implosión produciría una liberación de sus componentes que se expandiría en lo social, creando nuevas estéticas alejadas de los sitios convencionales donde el arte se exponía, y de donde a su vez adquiría su estatus. Para ser más precisos, si la obra de arte estaba circunscripta a un reducido sitio poligonal cerrado, como lo es un cuadro o un museo, su estallido produciría su expansión a todos los esquineros de la trama social, haciendo que los elementos estéticos aparezcan ahí donde antes no se los había tenido en cuenta. La cultura pop era un emergente multifacético, multidisciplinario en un momento donde el componente de masas estaba sujeto a una radicalización constante. El rock, el soul, el reggae eran el resultado del surgimiento de esta cultura pop, y en este sentido obviamente no se restringían a ser exclusivamente simples géneros musicales, y se articulaban a diferentes expresiones estéticas al igual como lo había hecho el Pop Art. Sin dudas que la cultura del rock va a alcanzar algunos elementos particulares que son los que le van a dar autonomía, pero no hay que desconocer de donde surgió. Uno de los elementos principales por los cuales vale hacer la distinción es sin dudas saber que sin psicodelia no hay rock, y por otro lugar tener en cuenta que en momentos de reflujo revolucionario al pop se lo fagocita el sistema y que la cultura rock en este sentido debe mantener su independencia, cosa que no es del todo obvia, ya que también hay rock que se vuelve parte del mainstream y pierde su esencia. La cultura pop si de alguna forma tuvo algún resurgimiento tendríamos que afirmar que en nuestro país a partir de diciembre de 2001, se produjeron experiencias muy interesantes de recuperación de espacios públicos y de construcción de centros culturales que reavivaron la llama de esta cultura de combinar diferentes disciplinas y hacer de la calle, el ámbito preponderante, pero como habíamos dicho anteriormente todo esto depende principalmente de la sensibilidad y el humor social, y del entroncamiento de ciertas vanguardias estéticas con lo popular, en momentos históricos muy precisos.

2.07.2010

Algunas precisiones

Si entendemos al rock no como un simple género musical, y a su surgimiento no como la aplicación genérica de cualquier movimiento musical creado como mercancía, por la maquinaria discográfica, y por lo tanto sujeto a ser envasado y extendido en el mercado. Si entendemos al rock como una cultura, una filosofía, una actitud crítica ante el mundo y una manera diferente de entender la vida, si lo entendemos de esa manera, su historia debe ser coherente con su esencia, y no hacerla como si se tratara de una mercancía más, como si lo fueron muchos estilos complacientes, que no perduraron mucho más allá del tiempo en el cual surgieron.
En este sentido expuesto, el rock, su historia, es la de un movimiento contracultural múltiple que emergía a mediados de los 60, y que si bien podía haber muchos factores comunes, lo emergente en el Río de La Plata contaba con particularidades tanto autónomas como obvias, en contraposición a lo que se desarrollaba en este sentido en el hemisferio norte. Nosotros contábamos con particularidades propias no sólo en aquel presente, sino también en nuestro pasado, con una historia tanto política como cultural muy diferente y obviamente con una perspectiva de futuro distinta.
La historia del rock como una mercancía, podría tener en cuenta lo expuesto solamente como un telón de fondo, pero no como lo principal. Esta historia privilegia el nombre de los grupos musicales, sus discografías, sus grandes actuaciones, es decir todo lo relacionado a la mercantilización del rock. Creo que no son datos para subestimar, pero escribir una historia del rock desde su propia visión, considero que es otra cosa, que tal vez se parezca mucho más a una antropología cultural de aquel movimiento.
La historia del rock incluye a sus mitos, a los que estaban por detrás de la escena, pero sobre todo a todo un espectro de manifestaciones culturales ajenas a la música misma, pero que confluían en una sola totalidad.

1.23.2010

PR

Patricio Rey, o Palmiro Reyna o como quiera que lo llamen, en verdad nunca fue más que su nombre de combate. Su verdadera identidad era extremadamente clandestina, como correspondía necesariamente a una época donde sacar la cabeza, era casi equiparable a ser decapitado. Tal vez aquel tiempo ya pasó y hoy nuestro personaje podría revelar quien era verdaderamente, o para ser más precisos, quienes eran, porque no era sólo uno.

Tal vez eso nos quieran hacer creer, diciéndonos que el mundo cambió demasiado y que aquellas viejas mañas como ser clandestino, hoy pasaron a ser piezas de museo. Seguramente el mundo cambió, pero no creo que tanto como para que nuestro personaje, las personas que lo encarnaron, abandonen la clandestinidad, y solamente creo que debiera ser conocido por quienes realmente comprenden el porqué de su existencia. Ser artífice del rock en aquel tiempo de los setenta, era estar haciendo la revolución, con la complejidad propia de estar haciéndola en el Río de La Plata, donde los aparatos represivos estaban muy aceitados para exterminar no solamente a las organizaciones revolucionarias armadas sino a cualquier expresión que se manifieste como contracultural. El Blues del terror azul, o Adonde está la libertad, o temas similares, que hubieron bastantes, marcan una diferencia abismal entre la movida local del rock con la del hemisferio norte.
PR era capaz de refugiarse en la frontera, y vivir ahí como pez en el agua, conviviendo en el circuito de los brujos, aprendiendo de ellos un conocimiento bastante importante sobre la utilización de yuyos medicinales, pero también realizar experiencias no ordinarias con hongos alucinógenos, al mejor estilo de lo que nos describe Castaneda en las Enseñanzas de Don Juan.
Pero PR esporádicamente regresaba a la ciudad organizaba un evento e inmediatamente volvía a las sombras.
El era de los que se la sabían todas, típico personaje rioplatense que pelaba el peine del bolsillo de atrás del pantalón, se peinaba y encaraba a una minita.
El nombre de combate no era cualquier nombre sino uno que se utilizaba como gastada, como burla, a alguien que aparentemente, sí se llamaba así y que en realidad era un grasa, o un mersa como le decíamos en aquel entonces. Incluso por lo que parece el que se llamaba así era un músico de cumbia sesentista, con el pelo largo y teñido que tocaba en el viejo Rancho de Goma de la 122 entre 60 y 61, enfrente del bosque, que era un pequeño antro de trampa, en un tiempo donde no existían los empresarios bailanteros.

12.06.2009

El Valle del Tiempo- Nuevo programa radial

En el valle del Tiempo, todos los tiempos confluyen en una sola totalidad, es el lugar donde el pasado, el futuro y el presente no se diferencian, y donde además intentaremos rescatar la música y la filosofía, que nos iluminaron, en aquel centro gravitatorio sin igual, de fines de los sesenta en adelante.

A partir del domingo 13 de diciembre arrancará El Valle del Tiempo, por Radioparque FM 92.9 “La Verde”, y será todos los domingos de 22 a 24.
El programa surge como una iniciativa conjunta con Carlitos Mariño, quién además de ser el dueño de la radio, es uno de los pioneros del rock en la región de La Plata, Berisso y Ensenada.
Contacto: elvalledeltiempo@hotmail.com
Escuchar en vivo por Internet

11.15.2009

Una historia aún no escrita- Rock platense

En un artículo anterior habíamos dicho que la historia del rock platense, aún no ha sido escrita, al menos en lo que hace a sus inicios, y se prolonga hasta 1982, donde lo que emerge como rock nacional, es probable que ya no sea igual a lo que en la Argentina, anteriormente llamábamos a secas, música progresiva.
Existen datos dispersos y fragmentarios sobre los orígenes de los Redondos y Virus, muchos de ellos, principalmente en los referidos al folklore ricotero, son bastante imprecisos y no dan cuenta de la realidad platense que los englobaba. Por ejemplo decir que eran descendientes directos de La Cofradía de la Flor Solar, es un dato muy similar al que se esgrime diciendo que Virus fuera lo mismo de Dulcemembriyo. La participación contingente de alguno se sus miembros, en determinada agrupación no hace inmediatamente que uno se convierta en descendiente directo.
Si bien no existen grabaciones del Dulce, si las hay de la Cofradía, sólo alcanza con escuchar, y comprobar lo que estoy diciendo. Tampoco La Cofradía fue lo único que existió en aquel tiempo inicial del rock local.
Es conocida una mítica actuación de Patricio Rey en Salta, en un tugurio llamado El Polaco en 1978. Entre los temas que se pueden escuchar, hay una versión bastante particular de Maldición, va a ser un día hermoso, tema que va a ser conocido muchos años después, por la versión del álbum ¡Bang! ¡Bang!, ¡Estás Liquidado!, de 1989. Lo que sorprende de esta rara versión de Maldición… es que arranca con un fraseo de guitarra, bastante distorsionado, bastante blusero, que cuando uno lo escucha, inmediatamente sabe, que ese no es Skay. En ningún lugar está escrito quien era ese violero.
A su vez todos sabemos que Patricio Rey era una figura mitológica, pero no mucho más, por lo que me puse a indagar sobre ese personaje, ya que la geografía me es favorable, empezando a descubrir que en La Plata, Berisso y Ensenada de aquella época, éste era un pivote muy grosso, que si bien no era nadie en particular, podía encarnarse muy bien en algunos de los que sostenían la escena del rock en la región. Estos son solamente algunos anticipos, pero podemos adelantar que Patricio excedía largamente a los Redondos.
Por otro lado comparto con la estudiosa alemana Mercedes Bunz, que el rock en un momento de su historia, fue fagocitado por el sistema, e inevitablemente se convirtió en pop.
Esta interesante autora señalaba que “El rock trató de marcar estándares auténticos, en un mundo falso, el rock fue una revolución. Pero entonces esa revolución se convirtió en un negocio. Entonces el rock se convirtió en parte de ese mundo falso, y ahí entró el pop”.
La historia del rock por lo tanto debe ser escrita desde la perspectiva de aquella revolución, y no de la que nos marcan hoy, los estándares del establishment, porque así la historia sólo queda reducida a las discografías oficiales, o las grandes actuaciones, y el rock es mucho más que eso, y tal vez, una sustancia mucho más interesante, pero como antes había dicho, esto es solamente un anticipo, en el cual estamos trabajando actualmente.

10.15.2009

Blues internacional en La Plata- Eddie C. Campbell


Blues Internacional en La Plata
Eddie C. Campbell


El pionero del West side sound de Chicago viene a presentar su ultimo Cd "Tear the world up", a dos meses de cerrar el show de blues mas importante del mundo, el del Central Park de Chicago.



Sabado 17 de Octubre 20 hs
Centro Cultural Islas Malvinas
calle 19 entre 50 y 51 - la plata

Abre Johnny Guitar Saullo y la Blues del Expresso.
La Mejor oportunidad para ver a un autentico Bluesman Nortemericano en La Plata.
Informes y entradas anticipadas: 0221-4795240
Blues_1075@yahoo.com.ar

9.23.2009

EDUARDO FREZZA (Cantante y Bajista de EL RELOJ) Nuevo proyecto: CRONOLOGIA

La propuesta promete un nuevo trabajo inédito con temas nuevos de Frezza y videoclips de cada tema y una puesta de escena para revivir los temas del primer álbum de EL RELOJ, que Sony Music acaba de reeditar con sonido remasterizado y Bonus Tracks con sus simples.

Martín Arnedo es el creador de Vampiroquai, la banda con la cual homenajeó en Uruguay al gran Norberto “Pappo” Napolitano, con el cual compartió escenarios como guitarrista.

Richard Arena es el tecladista y cantante de A.R.B. y también compartió escenarios, grabaciones y zapadas con Charly García, Pappo con Deacon John, JAF, Saúl Blanch, Mc Laughlin, Chambers, De Francesco, B.B.King y con Power Trío acompañó a Kiko Loureiro (Angra).

Guillermo Carpintero fue baterista de ARCAICA y compartió escenarios con Horcas y Tren Loco.

Eduardo Frezza saldrá a recorrer los escenarios nacionales a partir del mes de Noviembre del 2009.


Eduardo Frezza, cantante y bajista de la legendaria banda EL RELOJ, vuelve a los escenarios con su nuevo proyecto solista llamado CRONOLOGIA, junto a los músicos Martín Arnedo en Guitarra, Richard Arena en Teclados y Guillermo Carpintero en Batería.


Para conocer más sobre este nuevo lanzamiento, fechas de shows y noticias de EL RELOJ ingresa al sitio:
www.elrelojrock.com.ar

9.04.2009

Shamal- Gong (1975)- Análisis y reseña del disco

El álbum Shamal de Gong del año 1975, es una de las obras del progresivo que más me gusta, y no solamente por haber estado ahí presente el violinista Jorge Pinchevsky, sino porque sencillamente es una obra hermosa que uno no se cansa de escucharla. Como no soy un analista musical sino más bien alguien que antes que nada se ocupa de la narrativa cultural del rock, le pedí a Erni Vidal que además de músico es un verdadero promotor del género progresivo y sinfónico que me escriba una reseña del disco, y por lo que vamos a leer de lo que el pudo plasmar en la letra, no nos va a caber ninguna duda de que es un verdadero especialista en el tema.

Por
Erni Vidal
desde Mendoza

UN QUERIDO AMIGO de La Plata, Osvaldo Drozd, de naturaleza literato y melómano por elección, con quien compartimos excelentes y extensas charlas a pesar de la distancia (él es de la húmeda La Plata, y yo permanezco en el desierto mendocino, contra la Cordillera), me encargó para estas publicaciones (De Garage, el Diario de Rock, y el blog Berisso Blues), que reseñase dos discos muy valiosos de la carrera de los franceses GONG -pilares de la música progresiva de su país-, y particulares bellezas de contenido de alta calidad, uno por sus logros en el estudio, y el otro por su performance en vivo. Estos discos a los que nos referimos son Shamal, de 1975, y el bastante reciente en su edición original -con rescates de tomas de conciertos justamente en 1975, y que estuvieron muchos años guardadas en un cajón- Live In Sherwood Forest.
Tamaña tarea!
Se me hace una responsabilidad pesada de sobrellevar, dado la grandeza de los músicos involucrados y la magnificencia de esos registros.
Así entonces, con la mayor honestidad (que la subjetividad me permitió), y como ‘ultra-fan’, músico, productor de radio y divulgador del género progresivo en que los años me convirtieron, paso a dejarles aquí mis respetuosos comentarios al respecto.

Comenzaré por el Shamal, disco de estudio de 1975. Un honor.

GONG
Shamal (1975)

Mike Howlett
(bajo, voz)
Didier Malherbe (saxos, flautas)
Mireille Bauer (marimba, xylofón, percusión, gongs)
Pierre Moerlen (batería, vibrafón, campanas tubulares)
Patrice Lemoine (teclados)

Con las colaboraciones de:
Steve Hillage (guitarra)
Miquette Giraudy (voz)
Sandy Colley (voz)
Jorge Pinchevsky (violín)

……………………………………………………............

Luego de la genialidad que significó la ‘trilogía espacial-ácida-psicodélica’ conformada por la serie de ediciones Radio Gnome Invisible (Flying Teapot, 1972 / Angel’s Egg, 1973 / You, 1974) de los franceses Gong, y al mando del talentoso freak australiano Daevid Allen (n.13 Enero, 1938), éste decide retirarse del proyecto para comenzar una carrera solista junto a su esposa y musa inspiradora Gilly Smith; y con nueva formación, ahora liderada por el baterista Pierre Moerlen, el grupo emprende una carrera estilísticamente diferente, orientada más hacia el jazz-rock y la fusión con elementos más cercanos a la world music, pero sin abandonar su escencia original de experimentación en las corrientes espacial-ambientales, y ese clima progresivo de la mejor herencia del Canterbury inglés.
Así, este combo extraordinario, ahora con la presencia quizá un tanto más marcada
-debido al alejamiento de Allen, que también se encargaba de las guitarras- del virtuoso guitarrista Steve Hillage, editan el que sería el iniciador de esta nueva etapa de Gong, uno de los discos emblemáticos y más bellos que dio la historia del género progresivo de su país, y referente además, junto a lo mejor de bandas como Soft Machine, Caravan, National Health y otras, de la escuela de Canterbury (esta corriente o sub-género mixturaba rock progresivo con elementos del jazz e influencias del folk típico inglés, sobre todo de la zona sureste del país, no muy lejos de Londres). El disco en cuestión es Shamal, grabado y editado durante 1975, y, como cito más arriba, sin duda uno de los técnicamente más hermosos y bien arreglados que cedió a nuestros oídos (y mente) el género durante los ‘70s.
Entre los vericuetos que dominan la ‘escena intrínseca’ del álbum, debemos destacar dos particularidades, entiendo que de especial relevancia: Primero, el hecho de que el disco fuera producido en el estudio por no otro que Nick Mason, el mismísimo baterista de Pink Floyd (ya por aquellos años, posicionados definitivamente con peso propio dentro de la escena progresiva europea y mundial), y para nosotros, los progres y melómanos locales, el contar como invitado, con la participación del violinista argentino Jorge Pinchevsky, nuestro recordado y querido Pin, hábil con su instrumento, y como lo demostrara a lo largo de este disco, con una particularísima capacidad para entusiasmar y hasta influenciar a quienes tenía alrededor y que compartían con él las sesiones de grabación.


El disco comienza con Wingful Of Eyes, climático introito a una obra que con el correr de los temas mostraría poseer cierto carácter conceptual, con el fusionado de varios de sus temas a lo largo de la reproducción, armando una hilazón de escucha que lleva al oyente hacia los clímax que Gong maneja prácticamente a su antojo, de manera no forzada y sutil pero muy efectiva… Muy buen groove de bajo (Howlett), con esa sensación de ‘sonido-justo-para-este-tema’, la línea de percusión prolija, impecable en tempo (Moerlen), flauta de Malherbe que ya deja entrever cómo sonará a lo largo de este relato sonoro (muy buen trabajo de cámaras y paneo en el stereo), y todo con las pinceladas de las percusiones afinadas de Mireille Bauer, que sorprenderá directamente con sus intervenciones más tarde, y a lo que termina acostumbrándonos: Su excelencia como ejecutante, sus incursiones perfectas. El piano eléctrico (Fender Rhodes) de Lemoine carga el color fusion sobre el canal izquierdo, con toques acotados y precisos, y la voz a cargo de Howlett, ajustada y bien al frente de la mezcla, provee el tinte particular (con algunos vibratos bien notorios por tramos) que se convierte en una de las referencias de la textura sonora (y estilo, bien diferenciado del de Allen) de la obra. De pronto aparecen, con inconfundible sonido Les Paul, los dedos de Steve Hillage, que será otro de los hilos conductores del sonido Shamal. Pulsante, a veces con determinismo rockero, otras con pastoriles arpegios de guitarra acústica, logra que el tema llegue a su fin con naturalidad y dando buen preludio a lo siguiente.

Continúa Chandra, perla de las que comienzan a dejarse ver ahora con más claridad a lo largo del trabajo. Extraordinaria intro en clave jazz rock muy climático, la base rítmica Howlett-Moerlen ajustadísima, con el agregado de una de esas primeras sorpresas talentosas de Bauer: el groove de xylofón como si fuese tocado por un sequencer, acoplado de manera perfecta con la base y haciendo unas subdivisiones en la métrica que dejan con la boca abierta… Si a eso le sumamos el saxo procesado (con chorus), lo cual le provee un color un tanto “irreal”, y el trabajo de Hillage en perfecto lenguaje Canterbury clarísimo, el track se convierte rápidamente en un bocado de enigmática dulzura para cualquier paladar melómano… Cierto matiz sinfónico es provisto por las líneas de (sintetizador) Moog, y sobre los 4 minutos aparece -en su primera incursión gloriosa por cierto- Pinchevsky, violín acústico, bien reproducido el color de la madera del instrumento, cálido, algo tímido, como tanteando. Tranquilo, pero bien personal y mezclado con las líneas de piano eléctrico, una delicia que pasa muy rápido. La voz de Howlett, siempre como volando por arriba de la pista, pero esta vez más mezclada dentro, formando parte más de un todo compositivo. Hermoso tema que se funde con el siguiente.

Ahora en el tercer tema, Bambojii, tenemos la primera sorpresa ‘global’ de Shamal:
Una intro totalmente étnica, que alejaría al tema (aparentemente) del rock, clima oriental apuntando hacia las alturas del Tíbet o similares, frío ambient de viento con una flauta encima, voces (femeninas, a cargo de Miquette Giraudy) en clave de cánticos de tipo devocional… La presencia de la world music se corta de pronto cuando entra la guitarra de Hillage y se insinúa un tema mucho más rockero, con la intervención de Pin inclusive, que hasta trae por pocos segundos una clara reminiscencia de sus incursiones en las típicas composiciones de La Pesada de Billy Bond, y que de inmediato da paso a… ¡un aire de carnavalito!, bien norteño, obra sin duda esto último, de los arranques arregladores de Pinchevsky, y que debe haber fascinado a los integrantes de Gong por su exotismo. Rareza que sonará extraña para algunos, pero bella de verdad.

Le sigue Cat In Clark’s Shoes, ¡y ahora sí que debemos detenernos para el análisis, frente a una genialidad compositiva y de eclecticismo extraordinario!
Entrada energética, picante, base bajo-batería bien arriba, y todos los demás aportando… Saxos, piano eléctrico, las percusiones afinadas, y el violín. Contrapuntos y trabajo de armonía que consiguen un pasaje pulsante, ajustado en la más clara tradición jazz-rock ‘erudito’. Unos compases de todo esto, tratando de mutar sobre el final, con cortes para “acomodar” el pasaje a lo que viene, y el cambio de métrica de pronto, que desemboca en la escucha de un malambo (sí, leyeron bien), en la mejor tradición Ginastera, para luego dar paso a otro pasaje 100% Pin, como si la mismísima Pesada del ’72 fuese el resto de la banda que está tocando… El violín haciendo el solo, sobre una base de folk/country rápida, con aires bluseros… ¡Si hasta parece que sonaran Alejandro Medina y Black Amaya detrás! Notable, pero el asombro recién comienza, ahí: Muy luego, sigue otro arreglo de métrica para acomodarse, y el combo, con la marca de Malherbe, da paso a… Un tango. ¡Sí, claramente, y de la más pura tradición “canyengue”! Perlita etérea, con la línea de violín bien al frente, y el mismo Pinchevsky recitando lo de “…La morocha y el empedrado…” -así en español y lunfardo, por supuesto- a bajito volumen, por el canal izquierdo, casi un susurro. Unos compases que de ninguna manera pueden pasar desapercibidos. Y el resto de los franceses, tocándolo bien, ajustadamente, como si conocieran este lenguaje casi a la perfección. Evidentemente, la influencia (y muy posiblemente la dirección musical en este pasaje) de Pinchevsky fue de decisivo peso. Varios se dieron el gusto, y todos contentos con el resultado, obviamente. Pin a sus anchas hippie-sudamericanas, y los demás Gong disfrutando a full. Joya total, abarcativa, en el paroxismo ecléctico, que termina con otro poco de jazz-rock para resolver todo de la manera como comenzó. Punto alto indiscutible del disco.

Mandrake es el tema que sigue, y destaca ampliamente ahora la dupla percusiva Moerlen-Bauer, más el agregado de una de las líneas de flauta (bamboo flute) más hermosas y rendidoras de todo el disco. Sobre la mitad aproximadamente, el tema “estalla” gentilmente, dándose un empuje rítmico mucho más marcado, y el groove cae sobre el intelecto como una suave bendición, un bálsamo que asemeja a la miel pasando por la garganta. Uno de los pilares del éxtasis alcanzado por Gong en este trabajo, sin duda alguna.

La canción que le da nombre, Shamal, cierra el álbum. A estas alturas, es de imaginar que poco se puede agregar a este muestrario de talentos varios y técnicas sobresalientes. El final del disco comienza con una base rítmica bien fusion, en plan similar a como empezó, con “Wingful…”, slow tempo, pero más “caliente”, la base casi un loop, tocado a mano. Buenísimo manejo de la síncopa de parte del tándem Howlett-Moerlen, y el talentoso y etéreo toque del saxo de Malherbe como contando una historia, desde lejos con reverbs profundas. Cambia el groove, el ritmo se cuadra, y aparecen las voces de Howlett (muy bien) y el coro a cargo de Sandy Colley, en un interplay tan nerviosamente extático como no exento de una cierta sensualidad. Muy interesante. Hay una carga de misticismo (como no podía ser de otra manera, viniendo de Gong!) rondando todo el disco, y se percibe muy especialmente aquí, en este pasaje.
Mireille Bauer vuelve a ser el centro de atención de la escucha, llegando a doblar la frase del bajo en pasajes que se nos antojan casi imposibles, y dueña de una justeza y afinación que cortan el aliento… y nuevamente, sobre los 4’25”, vuelve a aparecer el pulso nervioso de Pin, breve pero enérgico solo de violín del geniecillo criollo, con una urgencia que hace traer a la memoria algunos pasajes de la virtuosa Mahavishnu Orchestra.
El tema vuelve a tomar sus carriles de free experimental con algunos toques de funk aquí y fusion allá (que lo acercan a la escuela del RIO inclusive por momentos, como flashes), y Hillage y Malherbe se despachan a gusto repartiéndose lo que queda para improvisar y meter frases en el paneo del stereo.


En resumen, un trabajo único, con fuerte identidad propia, que contiene todos los elementos de la música de una década prodigiosa, y a la vez no intenta parecerse a ninguno: no lo necesita.
Shamal viene a ser el “eslabón perdido” entre esa primera etapa, lisérgica, enloquecida, psicodélica ácida y espacial, a bordo de teteras volantes que surcaban cielos para remontarse hasta un lejano planeta con intelecto y cultura rockera propios, que significó el liderazgo del ‘pot head pixie’ delirante y genial de Daevid Allen, y lo que podría denominarse la “tercera etapa” Gong, en donde Pierre Moerlen toma el timón para desembocar finalmente en ese portento que llegó a contener en sus filas a un genio de la guitarra como Allan Holdsworth, y a otros notables como Mick Taylor (guit), Bon Lozaga (guit) y Darryl Way (violin), y que maduró discos tan increíbles y valiosos para el género como Gazeuse! (1976), y Expresso II (1978).

No puedo recomendar lo suficiente este disco maravilloso, perla que brilla con luz propia entre los buenos álbums del progresivo clásico de los ‘70s, tanto en la veta del Canterbury, como del jazz-rock, el acercamiento –visionario, por cierto- a los climas de lo que años más tarde se conocería como ‘New Age’, o simplemente el rock progresivo más visceral y franco, con formato de canciones que remiten a los lugares más recónditos del alma y el intelecto…
Mención aparte, la protagónica participación de nuestro violín mayor del rock y el blues, Jorge Pinchevsky, en épocas tal vez duras de su exilio europeo, cuando a fuerza de puro talento y necesidad de progresar llegó a tocar con músicos de la talla del francés Cyrille Verdeaux en su proyecto Clearlight (que taloneaba a Gong en gira, y de donde precisamente se creó el contacto y posterior ‘pase’ de Pin a Gong), y de su notable presencia e influencia en los pasajes étnicos (sobre todo sudamericanos) del álbum.
Una joya si se quiere única, verdadera pieza muy valiosa en cualquier colección de buen progresivo.
Un buen masaje para las percepciones.
Por favor para quienes no lo conozcan, intenten conseguir el Shamal de Gong, y entréguense sin miramientos a su disfrute. Sus sentidos se los agradecerán.

Ernesto Vidal (Erni)
La Progresión/Música de Culto
FM Universidad – Mendoza
laprogresion@yahoo.com.ar

9.01.2009

Premio al esfuerzo personal 2009


Me ha llegado una notificación por parte de mi gran amigo prog-mendocino Erni Vidal de La Progresión, Música de Culto para decirme que entre otros ha elegido mi blog como uno de los merecedores de este premio, y de verdad se lo agradezco profundamente ya que además de compartir muchas ideas y gustos musicales, es un gran tipo y un verdadero laburante en esto del universo blogger como una verdadera red de difusión de intereses culturales que los grandes medios masivos nunca tienen en cuenta.

La propuesta consiste en que yo mismo deba elegir otros blogs que a mi entender sean merecedores de este Premio al esfuerzo personal, y ellos son:

La Maza Blues
Aguante la Cofradía
Reddland
El Mago de Agua
Una foto más

Reglas del Premio:

1.- Al recibir el Premio, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.
2.- Elegir un mínimo de 5 blogs que creas que brillan por su temática y/o su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos. Avisarles de que han sido premiados con el "Premio al esfuerzo personal", para que lo recojan.
3.- Opcional. Exhibir el Premio con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tú escribes sobre él.

8.22.2009

Presentación de Engranaje

Hoy 22 se presentará en Castelar, Muñiz 17 la banda del legendario y gran amigo Bocón Frascino, quien fuera además integrante de Pescado Rabioso y Sacramento.


http://www.engranajerock.com.ar/
http://www.myspace.com/engranajerock/